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Una de las razones por las que he vuelto a trabajar con agenda y cuadernos de papel para mi gestión de tareas y calendario son las notificaciones. Hemos creado una dependencia de las notificaciones de las aplicaciones, lo que implica una dejación de responsabilidad y funciones por nuestra parte que, en mi caso, también suponía una pérdida de atención y de focalización en determinados temas importantes. Crear una alerta de notificación implica desentenderse mentalmente hasta que, en un momento dado, salta la alarma de notificación de algo que tu mente había olvidado y en lo que no se había focalizado.

En mi caso, con múltiples tareas pendientes vinculadas a la docencia y la investigación, esto estaba suponiendo que, en realidad, no prestaba la debida atención y dedicación tras haber delegado esa atención a la aplicación de calendarios y tareas. Un error enorme. Desde que he vuelto a gestionar mis tareas con una pequeña agenda de papel y un cuaderno, mi atención hacia esas cosas se ha multiplicado, he reducido el estrés y la ansiedad de temas pendientes.

Escribirlo, visualizarlo sobre el papel, una y otra vez, me permite estar mucho más pendiente de todas esas cosas, que antes delegaba en las aplicaciones. La dependencia de las notificaciones de las aplicaciones nos hace menos atentos y responsables, al menos en mi experiencia personal. Escribir sobre el papel las ideas, notas y temas pendientes hace que me apropie de ellos y los incorpore de una manera material y vital a mi vida, cosa que no he conseguido jamás con la gestión de la agenda en una aplicación. Así que la pequeña agenda de papel ha vuelto a mi vida.

© Ricard Ramon. hazelius.cc