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escri[a]tura[e]s de hazelius

Para que la gente se haga una idea real de lo que implica votar al PP-VOX. Hoy, la hematóloga que atiende a mi madre. Una profesional maravillosa de la sanidad pública, nos ha contado que están de huelga, por el ataque feroz del gobierno del PP autonómico, que pone trabas constantes a la contratación y estabilización de profesionales médicos, obligándoles a turnos imposibles, para que desfallezcan y tiren la toalla. Su rostro de agotamiento, lo decía todo.

El gobierno del PP-VOX cuesta vidas, esto es una evidencia ya demostrada y empeora la calidad de vida de las personas. Esta es la estela, el verdadero chemtrail, que dejan sus gobiernos allá donde se posan. Una estela de infección y destrucción de la calidad de vida ciudadana, una destrucción de la libertad, una lapidación de la verdad.

Así son las cosas, y nadie puede decir que no sabe lo que elige cuando va a las urnas y, por tanto, es responsable directo de la falta de atención hacia personas enfermas, como mi madre.

10-2-26.

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Hay algunos discursos que insisten en buscar causas que expliquen que la gente sea malvada, y confían en que, la gente vota engañada o manipulada. Yo creo que la gente sabe muy bien lo que vota y sus consecuencias. Creo que hay que asumir, con valentía, que hay mucha gente malvada y con deseo de que se haga daño a otras personas (migrantes, pobres, personas, diversas que no responden a sus criterios, animales, naturaleza, etc.).

No creo que nadie vote sin conocimiento de lo que hace, hay que asumirlo. La única salida es educar en profundidad en la empatía, y esto es muy, muy difícil, en un contexto de falso egoísmo profundo, pero que en realidad niega el yo, curiosamente. Se manifiesta en la mistificación de un supra-yo colectivo, que anula en realidad la individualidad personal de los que se dicen librepensadores (aspirantes a falsos egoístas). Se diluye su yo en la idea del supra-yo (raza, nación, pueblo, etc.) y no se puede ser empático desde fuera del yo.

9-2-26

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En el congreso que tuvimos en septiembre pasado, el bueno de Francesco Careri, nos comentaba, en una deriva por Valencia, que la palmera es un árbol fascista. La palmera no ofrece cobijo ni resguardo. Facilita la actuación de las fuerzas de opresión, que tienen más visibilidad y campo abierto.

Yo añado, que además es un elemento absurdo en ciudades que se enfrentan a la crisis climática en el Mediterráneo, a pesar de que se ha convertido en un elemento estético identitario de estas culturas mediterráneas, hasta el punto de ser el logo de la marca turística del País Valencià. La palmera no produce ni un centímetro de sombra, no protege contra el sol de justicia de los largos veranos extremos del Mediterráneo del presente y deben ser substituidas de inmediato en todas las ciudades por grandes árboles de hoja abundante y que produzcan amplias sombras de protección y cobijo en el verano, creando espacios donde sea posible la vida en el infierno veraniego actual.

10-2-26

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Una de las razones por las que he vuelto a trabajar con agenda y cuadernos de papel para mi gestión de tareas y calendario son las notificaciones. Hemos creado una dependencia de las notificaciones de las aplicaciones, lo que implica una dejación de responsabilidad y funciones por nuestra parte que, en mi caso, también suponía una pérdida de atención y de focalización en determinados temas importantes. Crear una alerta de notificación implica desentenderse mentalmente hasta que, en un momento dado, salta la alarma de notificación de algo que tu mente había olvidado y en lo que no se había focalizado.

En mi caso, con múltiples tareas pendientes vinculadas a la docencia y la investigación, esto estaba suponiendo que, en realidad, no prestaba la debida atención y dedicación tras haber delegado esa atención a la aplicación de calendarios y tareas. Un error enorme. Desde que he vuelto a gestionar mis tareas con una pequeña agenda de papel y un cuaderno, mi atención hacia esas cosas se ha multiplicado, he reducido el estrés y la ansiedad de temas pendientes.

Escribirlo, visualizarlo sobre el papel, una y otra vez, me permite estar mucho más pendiente de todas esas cosas, que antes delegaba en las aplicaciones. La dependencia de las notificaciones de las aplicaciones nos hace menos atentos y responsables, al menos en mi experiencia personal. Escribir sobre el papel las ideas, notas y temas pendientes hace que me apropie de ellos y los incorpore de una manera material y vital a mi vida, cosa que no he conseguido jamás con la gestión de la agenda en una aplicación. Así que la pequeña agenda de papel ha vuelto a mi vida.

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Ara fa un any, ens va canviar la vida als valencians. El 29 d'octubre de 2024, la terrible #DANA ho va canviar tot. Jo tinc la ventura de viure a l'horta nord, a prop d'un altre barranc, que aquell dia, venia sense aigua. Però els valencians de l'Horta Sud i altres comarques, no van ser tan afortunats. La tragèdia i la misèria política que la va acompanyar, van colpejar directament, arrossegant les seues vides o el que els permetia tenir una vida. Terrible, inassumible.

Els dies posteriors a la tragèdia, van ser transformadors per a tothom, i per sempre. Jo em vaig replantejar moltes coses i vaig prendre decisions importants que em van alliberar en molts sentits, si alguna cosa bona es pot extraure d'un esdeveniment biogràfic tan transcendent i terrorífic.

Vaig veure com alguns dels meus alumnes ho perdien tot aquell dia, els seus somnis de futur, i van abandonar els estudis per no retornar-los. Vaig veure la solidaritat, l'amor i també l'odi i la incompetència. Vaig patir l'empatia i la falta d'empatia de persones pròximes que va resultar il·luminadora en les decisions d'aquells dies. Vaig percebre el verí i la mentida com a armes per a la versemblança fictícia. Però també, l'amor desinteressat.

Aquell 29 d'octubre, ens va marcar a tota la ciutadania valenciana, d'una manera que no podem explicar i de la que els seus ecos, encara ressonaran per molt de temps al nostre interior més profund. Dignitat i reparació per a les víctimes, justícia per als incompetents, recuperació per al poble valencià.

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Hace ya algún tiempo, mantuve una discusión interesante con un grupo de alumnado de un Máster Oficial de los que imparto, cuando trataba de explicarles que los hechos, la verdad de lo que sucede, son únicos y que no depende ni de tu opinión ni de tu punto de vista. 

En general, el peso del relativismo constructivista, donde todo se circunscribe a un relato determinado, les hacía proclives a entender que todas las opiniones son válidas, y lo discutían con mucha vehemencia, enfado incluso. Me sorprendió su posicionamiento y estuvimos casi dos horas enzarzados, en una clase, digamos, como tendrían que ser todas las clases. 

El hecho más evidente es el caso de la enfermedad. Si tu médico te dice que tienes una enfermedad terminal, con pruebas diagnósticas evidentes, tú puedes opinar que no la tienes, pero eso no cambiará la realidad ni sus consecuencias. Puedes decidir cómo paliar o tratarla, teniendo toda la información y tomando decisiones en un sentido u otro, pero nada más. La verdad se impone, y si no la ves, es posible que necesites cambiar la graduación de tus gafas o de ángulo de visión, donde nada ni nadie te tape la visión. 

El problema es que les incomodaba cambiar de ángulo de visión. Les incomodaba entender que, a lo mejor, el problema estriba en que no somos capaces de movernos y buscar la verdad. Nos han acostumbrado a que cualquiera puede hacer cualquier cosa y no es cierto, yo jamás podré cantar bien, por muchas horas de esfuerzo que le ponga. Eso es una verdad objetiva y razonada, y no tengo ningún derecho a castigar al mundo con mis berridos.

Entender esto, y entender la búsqueda de la verdad, es algo muy positivo y liberador para uno mismo, para comprender sus propias potencialidades y ver qué puede aportar al mundo, y esa es una tarea esencialmente educativa, por lo que me preocupa mucho que futuros docentes tengan esa visión relativista del mundo en la que todo depende del cristal con que se mira. Mirar las muertes y la destrucción de Gaza con el cristal sionista, estaría, pues, justificado, según esa creencia disfrazada de filosofía. Y no, la verdad es clara y evidente y los que la enmascaran son conscientes de ello, y la ven, igual que el resto, de manera objetiva.   Como artista, sé que existen múltiples maneras de llegar a la verdad, muchos caminos, y la ficción y la imaginación es uno de los más poderosos, especialmente en el ámbito de la empatía y el hacer posibles alternativas viables que se conviertan en verdades mejores que las presentes. Lo que demuestra mi idea de las subjetividades objetivas u objetivables. Ni todo es verdad, ni todo es respetable, ni todo es simplemente opinable; no hay más.

[Publicado como hilo de Mastodon en el Fediverso]

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Està acabant l'estiu, els dies xafogosos extrems, semblen haver passat, almenys parcialment. Mentrestant, tracte de sobreviure a les festes del poble, i a les inesgotables revetlles nocturnes que duraran almenys fins dijous. Encara disposaré d’un parell de dies per tractar de posar una mica d’ordre i preparar-me mentalment i organitzativament per la tornada a la feina, que enguany preveu una intensitat important.

He comprat algunes sabates, per mi, és la peça de roba més important que existeix, i ja estic guarnit fins a l’hivern. Ara mateix només m’abelleix tornar a escriure, tornar a pintar i tornar a fer fotos. Aquesta és la nota 8 del bloc de notes del jardí digital. Segueix fent calor. Estic prenent un té Earl Grey mentre escric açò i vaig llegint el que escriviu a Mastodon.

En uns dies he de viatjar a Madrid, però tornaré a València a la vesprada del mateix dia. En poc més de trenta dies, seré amb molta probabilitat funcionari i encara no sé ben bé el que això implica, més enllà de MUFACE. Ja s’ha acabat el té, això sempre és motiu d’insatisfacció.

La pròxima setmana caldrà portar a revelar els carrets pendents que tinc, un Ilford HP5, dos Kodak TriX i dos Kodak Portra 400. He de comprar paper d’aquarel·la per a un nou projecte artístic. Aquesta nota, sembla cada vegada més una llista de tasques pendents.

Us deixe, esteu atents al que us portaré a partir de setembre, a partir de no res. De moment us podeu anar subscrivint a la llista de correu. Fins prompte.

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Anit vaig estar fent un passeig per València, per veure l'ambient faller el dia de la plantà. És un passeig habitual. Durant uns anys faig estar molt vinculat a l'univers dels estudis fallers, vaig ser membre de l'Associació d'Estudis Fallers, repleta de bona gent, i vaig codirigir durant tres cursos acadèmics, el Postgrau Universitari sobre Falles i Creativitat que impartia la Universitat de València, redactant des de zero el programa d'estudis juntament amb Gil Manuel Hernández i Jesús Peris. L'únic postgrau que ha existit d'aquestes característiques i que no es va ja poder celebrar una quarta edició per falta de demanda suficient. Els primers anys va tenir molt d'èxit.

Van ser uns anys intensos i interessants, on jo també organitzava el Seminari d'investigació sobre falles i educació Educafalles, que es va celebrar per última volta uns dies abans de l'estat d'alarma per la pandèmia de covid. Pot ser, algun dia reprendré el seminari, però de moment, he abandonat aquesta línia de treball. En eixos anys, vaig participar com a jurat en l'elecció de la falla infantil municipal de l'Ajuntament de València, i com a jurat de les falles experimentals, i vaig col·laborar en alguns altres projectes puntuals.

Fa no massa temps, vaig decidir abandonar aquesta línia de treball, per centrar-me en altres aspectes de la meua recerca que requereixen una completa atenció, però continue interessant en aquells aspectes vinculats especialment a la innovació estètica i artística de les falles. Doncs, ahir, vaig corroborar com amb el canvi de govern, s'ha produït una involució enorme en aquest sentit. La falla municipal torna a ser un aglomerat de poliestiré expandit, que omplirà la plaça i els pulmons de fum negre i altament tòxic. Una falla buida, sense personalitat, sense interés, avorrida, trencant amb la tradició que s'havia impulsat els últims anys de tractar que la falla municipal suposara un camí de certa innovació estètica. Tot s'ha esborrat i ha desaparegut. Tambe és cert, va haver una falta de valentia per assumir més riscos. Malauradament els govenrs d'esquerra es solen caracterirtzar per governar amb por per no molestar molt a les minories riques i poderoses i els seus gustos, que determinades masses acrítiques i pobres tracten d'imitar.

Jo era, encara ho soc una mica, un d'aquests ingenus que pensava que les falles podrien evolucionar, almenys una part, cap a una renovació estètica i cap a una assumpció popular de la festa que es desfera de totes les coses que arrossega del franquisme. Ahir, vaig estar passejant per la zona zero de les falles de la dreta esnob valenciana, i resulta patètic veure, com determinats barris de la ciutat, tracten d'imitar els modes, i l'estètica del barri de Salamanca de Madrid. Ni tan sols són capaços de proposar una alternativa estètica i simbòlica pròpia que els identifique com a grup social minoritari i poderós, que és el que es pretén en assumir determinades estètiques i pràctiques culturals. Més patètic encara era veure com en els temes de la crítica de les seues falles, Mazón i la dana desapareix i es dona espai prioritari a totes les corrupteles d'Ábalos i amics. Els que diuen que tot està polititzat. Quina llàstima fa tot, quina pena veure, com els que s'asseuen en la seua carpa de luxe, amb servei de catering inclòs, volen fer creure que fins i tot una festa popular, és de la seua propietat exclusiva, i ni tan sols són capaços de definir-se com a grup local de rics, més enllà de plantejar-se com a imitació grollera del barri ric de senyorets de Madrid.

L'estètica és fonamental, no és un accessori, de vegades, ho és tot, com vaig tractar de demostrar al meu últim llibre. I el panorama estètic que em vaig trobar anit de València, on sembla que encara hi ha més descontrol, més festa alcohòlica, més persones tirant petards fora dels llocs habilitats, més antiestètica, i per tant més anestèsica. Gaudim de la València anestèsica que ens hem donat entre tots. #falles #València

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Hoy escribo unas pequeñas notas sobre cómo concibo que debería desarrollarse el Fediverso, como una verdadera alternativa a la desesperanza y el oscurantismo que prevalece en el resto de espacios digitales. Lo más importante es que aquí no debemos caer en la desesperanza, bajo ningún concepto.

En estos momentos es muy fácil, pero hay que recordar que nunca, jamás, ningún imperio, ningún mal duró para siempre, y que lo que hay que dejar claro es que lo que se juega aquí es la lucha del bien contra el mal. Puede sonar simplista, y puede que lo sea, pero hacer el bien es algo que no debe abandonarse jamás, por muy simple que pueda sonar. Así de polarizado es, y en ese marco del bien, hemos de jugar.

Debemos convertir el Fediverso, en un espacio para la esperanza. No podemos conformarnos con ser un espacio de mera resistencia. No basta con resistir, hay que ir más allá, proyectar más allá. No podemos regirnos por ser una reacción contra algo o de defensa de algo, al menos, no únicamente. La mejor forma de resistir, de plantar cara, es convertirnos en una vanguardia de nuevos pensamientos, de creaciones y de imaginación, de nuevos mundos posibles, que no emergen como reacción, sino como respuesta natural a la necesidad del bien.

Nuestro mundo no debe responder a su mundo, debe ser otro mundo que le pase por encima, lo tape, lo arrase con alegría y belleza y le calle la boca para siempre. Pero eso no lo podemos conseguir si nos dedicamos a criticar lo que hace y representa ese mundo. Debemos construir nuestro propio mundo y hacer que avance por encima de, más allá de su miseria y de su mal.

No se combate la oscuridad con más oscuridad, solo proyectando luz. Y esa luz debemos crearla, haciendo fluir las ideas, ofreciendo espacios para el intercambio, la colaboración mutua, pensando de forma audaz y valiente. Debemos convertir el Fediverso en un espacio de vanguardia del pensamiento, donde trabajemos por alinear la innovación, que siempre surge en el marco de la buena conversación. Los antiguos cafés literarios y filosóficos, como espacios de conversación y pensamiento seguramente, no vuelvan jamás. También tenían sus contrapartidas. Aunque no se debe abandonar la idea de los encuentros y las oportunidades para la conversación cara a cara, que son insustituibles. Pero pueden ser un camino paralelo.

Concebir Mastodon y otras herramientas del Fediverso, como un verdadero laboratorio en el que hagamos fluir una creatividad exacerbada y una imaginación desbordante, que rompa todos los esquemas del capitalismo tecnofeudal y fascista y sus instrumentos, que lo hunda en su miseria y lo arrase como la gran ola de Kanagawa. Materialicemos la utopía. #fediverso

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Regreso de nuevo al cuaderno dual, tras unas semanas de inactividad, enfrascado por completo en el trabajo. Hoy reflexiono sobre el concepto de esfuerzo y recompensa, a partir de las consecuencias de la corrección y evaluación de los trabajos de mi alumnado.

A veces, no somos conscientes de lo terrible que es la narrativa de asociar el esfuerzo que le dedico a una cosa con la supuesta recompensa esperada, esta idea terrible de la cultura del esfuerzo, que construye una relación ficticia entre el tiempo y la dificultad con los objetivos o el esfuerzo conseguido. Esta narrativa está tan extendida y es tan nociva, que provoca incluso que tengamos envidia, celos y rabia de personas que hacen cosas bien sin apenas esfuerzo.

Es cierto que es necesario e importante esforzarse, y que hay que hacer algunos sacrificios, pero no es cierto en absoluto esa terrible frase de que si te esfuerzas lo conseguirás. Hay que ser consciente, que no siempre ni todo se puede conseguir. A pesar de la narrativa buenista de que todo está al alcance de tu mano con esfuerzo. Es una mentira cruel al servicio de la creación de un imaginario terrible que te acaba obligando a hacer cosas que en realidad no quieres hacer por un supuesto beneficio futuro que no llegará nunca.

Esto no quiere decir que se deben dejar de hacer cosas, ni que yo vaya a decir a alguien que no puede conseguirlo, excepto que ese empeño suponga un riesgo personal serio de salud. Pero también hay que educar en que, muchas veces, se pueden dedicar esfuerzos ingentes a hacer una cosa que no va a tener éxito, y no pasa nada. Y también hay que ser consciente de que habrá personas que podrán hacer eso mismo, muy bien sin que suponga ningún esfuerzo para ellas. Yo no soy consciente de haber dedicado ningún esfuerzo especial a aprender a escribir. Para mí es un proceso casi natural, fluido, sin esfuerzo que pueda constatar. Igualmente, existen personas que desarrollan actividades sin haber dedicado un esfuerzo medianamente importante en desarrollar esa capacidad o incluso mejorarla.

Me dedico a la educación, y soy consciente de la necesidad de aprender y mejorar de forma constante. Y precisamente, una de las tareas fundamentales del aprendizaje, estriba en aprender a detectar las potencialidades y debilidades, y a gestionar la frustración por los fracasos y la comprensión de que ni los fracasos ni los éxitos son de exclusiva responsabilidad personal. Existen factores que no controlamos, que determinan esas cuestiones, y casi siempre, o siempre diría yo, los éxitos y fracasos son una construcción colectiva. Se desarrollan a partir de un contexto determinado y con la colaboración de muchas personas.

Y no, no son las culpables de tu fracaso, pero si explican que no consigas ese éxito, si, por ejemplo, nadie es capaz de entender tu trabajo, o de valorar tu pintura, por centrarme en un tema próximo. Puede que en otro contexto o situación tuviera eco, pero también puede que ese trabajo, fruto de mucho esfuerzo, no sea bueno, y no es el fin del mundo.

Hay que ser conscientes de que las cosas tienen grados. Es decir, se pueden hacer bien o mal, con diferentes escalas en cada una de ellas. En el caso de las artes, a la que se suele acusar de subjetividad y relatividad enormes, esto es todavía más claro. En matemáticas es más simple, pero funciona igual, se espera una única respuesta como buena. En las artes también, sin embargo, la diferencia estriba en que se pueden ofrecer múltiples respuestas buenas y múltiples respuestas malas, lo que también es esencialmente objetivo y profundamente enriquecedor. Estoy investigando sobre este mismo punto ahora mismo.

Cierro, para no romper la dinámica autoimpuesta de escribir entre 500 y 700 palabras en cada entrada de anotacio[e]s. Recoger anotaciones e ideas sin una gran dosis de profundidad. Seguimos pensando, leyendo, observando y anotando.

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